martes, 6 de diciembre de 2011

La empresa valenciana y el I+D+i


Llevo unos cuantos días oscilando entre el estupor y la indignación por el comportamiento de la cúpula empresarial de la Comunidad Valenciana acerca del ERE que afecta al Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia. Aunque, en realidad, no ha existido comportamiento alguno al respecto. Sólo silencio; clamoroso y vergonzante. Un silencio que pone en evidencia provincianismo y una absoluta carencia de cultura empresarial. Es un comportamiento más propio de gestores de negocietes y no de empresarios.


En los países más avanzados, empresarialmente, del entorno occidental (EEUU, Inglaterra, Alemania, etc.), a los que tan a menudo les gusta poner como ejemplo de lo que debe ser un empresariado moderno es, precisamente, el mundo empresarial el que más invierte en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). Los auténticos empresarios saben que sólo la inversión en I+D+i es una garantía de futuro y la única vía por la que puede desarrollarse una economía moderna e independiente de los poderes públicos. Aquí, sin embargo, seguimos instalados en el “que inventen ellos…” ¡Y así nos va!


Es lamentable que el gobierno del President Alberto Fabra, elaborando los Presupuestos para 2012, no haya encontrado la fórmula para, entre más de 13.000 millones de euros, dedicar tan solo 5 M de € para mantener la actividad investigadora del CIPF. Absoluta miopía política. Pero más lamentable aún, es que el empresariado valenciano no haya salido en tromba a decir, aunque sea de forma autóctona, "¡xè, això ho pague jo…!" No; sólo han aparecido en los medios de comunicación para recomendar, debidamente aleccionados, que “hay que comprar bonos patrióticos", "que tienen mucha rentabilidad". Lo otro, dar un paso al frente y hacerse cargo del mantenimiento del CIPF, habría dejado en evidencia al poder político instalado en el Palau de la Generalitat y con el que mantiene tan excelente sintonía.


Ni un atisbo de progreso ni de modernidad.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Una idea brillante



¿Cómo es posible que la sociedad se esté volviendo tan insensata? Es, simplemente, delirante y más propio de una mente cargadita de alucinógenos, que se nombre Consejero de Sanidad en Catalunya, el responsable de que la Sanidad Pública cumpla su función de cohesión social, a una persona con fortísimos vínculos con la sanidad privada y, como se puede suponer, no exento de intereses en el sector.
La última ocurrencia de este personaje, el Sr. Boi Ruiz, es ni más ni menos que proponer, en una jornada del sector privado sanitario, un modelo sanitario consistente en una mezcolanza entre sanidad pública y privada, pero ojo, como en los seguros de automóviles, que se contrate de forma "obligatoria" un seguro sanitario privado, básico, por la módica cantidad de 100 euracos mensuales. De ahí hacia arriba. Dice que es el modelo holandés, pero ¡coño! (con perdón), esto no es Holanda. Ni se le parece. En un país con la tasa de paro que tiene España, y con un 25% de la población por debajo del umbral de la pobreza, más que holandés, parecerá un modelo espartano. El que tenga dinero, seguro médico que te crío, y el que no, pues a morirse de asco en una sanidad pública cada vez menos actualizada, o simplemente váyase usted a la roca Tartesos y, directamente, se tira.
Este señor tiene mucha, muchísima cara, porque encima tira la piedra y esconde la mano, ya que crea una polémica innecesaria porque él no puede saltarse las reglas y sabe que por su cuenta y riesgo no puede implementar dicha propuesta, ya que depende del Gobierno central. Recurriendo además a ración triple de victimismo: el Gobierno nos debe 750 millones de euros. ¡Caray!, parece que haya sido becario del Gobierno valenciano.
Pero claro, seguro que ha pensado que, ya que ahora gobiernan "mis primos", ¿quién sabe?. Igual suena la flauta, las aseguradoras privadas aumentan su cuota de negocio y, como esto de ser un molt honorable Conseller tiene fecha de caducidad, cuando acabe en esto de la política, quizá el sector privado le acoja en su seno, hábilmente saneado por sus actuaciones