sábado, 19 de noviembre de 2011

La juez investiga el caso de la mujer fallecida por aneurisma tras recorrer cuatro hospitales


Un juzgado de Barcelona abre diligencias y comunica los hechos al fiscal





No es ninguna tontería lo ocurrido en Cataluña. Ni tampoco un mero hecho anecdótico. No tengo conocimientos legales, pero creo que si un juez abre diligencias previas es porque aprecia cuando menos una remota sospecha de posible delito.

Quizá, la muerte de esta pobre mujer era inevitable, pero en las circunstancias actuales se antoja como consecuencia directa de unas decisiones políticas dictadas por los responsables sanitarios de Cataluña. Concretamente, la decisión de reducir la deuda sanitaria a base de recortar prestaciones. Y esto, como puede verse, es muy peligroso. Hay muchas otras actuaciones que pueden producir ahorro dentro del sector sanitario y que no suponen ningún peligro para los pacientes.

De todas formas, ¿son los políticos de turno los únicos responsables de este desgraciado suceso? Personalmente creo que no. También hay mucha responsabilidad dentro del colectivo sanitario, en toda la escala jerárquica, ya que muchos responsables en el escalafón asistencial son los primeros que deberían denunciar estas decisiones y además negarse a cumplir algunas órdenes emanadas desde la superioridad. Hay que perder el miedo. Un profesional sanitario, si además tiene galones, debe considerar que no se debe sólo al gerente o director de turno que, por suerte, la mayoría de ocasiones sólo está de paso y que su compromiso real se basa en un juramento, el hipocrático, y que por tanto su compromiso es con el enfermo. El que calla es tan culpable como el que decide.

Incluso, por mero instinto de supervivencia debe enfrentarse a ello, porque hoy ha sido esta mujer, pero mañana puede ser él mismo víctima de un accidente, y que por los cierres de servicios, centros y demás recortes, se demore tanto su asistencia médica que en lugar de una cama de hospital acabe en una mesa de forense.




jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Quién da más?

Como valenciano y como médico en ejercicio, me siento profundamente avergonzado ante la posibilidad cierta de que la empresa Ribera Salud, que gestó y desarrolló desde 1998 un modelo de gestión privada de la sanidad pública, también llamado modelo Alzira, se vaya a vender a un grupo cuyo fondo de riesgo es de capital británico.


Nunca he estado de acuerdo con un modelo de gestión sanitaria tan extremo que dejaba a los podes públicos como meros pagadores mientras la planificación sanitaria de más del 20% de la población valenciana se decidía en despachos cuyo único interés era ganar dinero. Pero que esos despachos se sitúen a partir de ahora más allá del Canal de la Mancha, me parece extremadamente grave.


A los políticos valencianos de los diferentes gobiernos del PP en la Comunitat Valenciana ya no parece importarles la venta del patrimonio de los valencianos y valencianas a quien sea, ni siquiera a los catalanes que, según ellos nos envidiaban y nos querían invadir para apropiarse de nuestra cultura, paella incluida.


Pues bien, no sólo están dispuestos a entregar Ribera Salud a los británicos, sin pestañear, sino que también han consumado la venta del Laboratorio de análisis clínicos del Hospital de Manises a una empresa de Barcelona, con la merma de puesto de trabajo para Valencia.


Cada vez que un miembro del gobierno valenciano vuelva a decir que defiende más que nadie a la Comunitat Valenciana, se le debería caer la cara de vergüenza. Si la tiene