lunes, 18 de julio de 2011

El Hundimiento

El Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, desaparece al acabar el Consejo de Gobierno que estaba presidiendo el viernes 15 de julio, tras conocer durante la celebración del mismo que el juez Flors, del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, ha decidido, finalmente, procesarle y sentarle en el banquillo de los acusados para enfrentarse a un jurado popular por un supuesto delito de cohecho pasivo impropio.

Hasta aquí, humanamente, todo correcto. Cualquiera en su lugar habría hecho lo mismo; apesadumbrado por la noticia, hundido en lo personal, imagino, y con ganas de que se abra la tierra y desaparecer antes de pasar el bochorno de sentarse en un banquillo frente a los ciudadanos a los que gobiernas. Imagino también que con ganas de tirar todo por la borda, bajarse del barco, y dejar que remen otros.

Hasta el momento, parece ser que sigue desaparecido. Su propia amiga, mentora, y defensora, la lacaldesa Rita Barberá, declara que, tras permanecer y hablar un buen rato con el Presidente, es una persona que está “sufriendo” muchísimo. Porque quiere, podríamos añadir, porque nadie le obliga.

Pero.., siempre aparece un pero. En este caso en forma de una, digamos que inoportuna, foto tomada esa misma noche, saliendo de su domicilio para subirse a su coche oficial hacia un destino, desconocido hasta hace bien poco.

Observando la foto, en cambio, no parece la de una persona que está “sufriendo tanto”. No es la imagen de una persona hundida anímicamente, ya que se aprecia un paso firme, sin titubeos, y con los hombros y la barbilla bien estirados hacia arriba. Diríamos que, incluso, punto desafiante.

Además, se puede deducir que no debe ir a ningún acto oficial ya que viste de forma absolutamente informal: ¡en mangas de camisa” Lo digo con exclamación porque con lo pulidito que es este hombre, es casi imposible verle de esta guisa aunque esté cayendo un sol de justicia.

Concluimos por tanto que la cita debía ser informal, a pesar de ser un día de mucho sufrimiento. Aunque si así fuera, ¿por qué tiene que desplazarse en coche oficial? (Algún día habrá que abrir un debate serio en España acerca del uso o, mejor, del abuso de los famosos coches oficiales) ¿Se imagina a un médico del SAMU de cenita con su ambulancia?, ¿o a un militar en una carro de combate?

Pero hoy se ha sabido que se fue de cenita con Rita Barberá y Bernie Ecclestone para negociar, alrededor de un mantel, unso cuantos años más de Fórmula 1 en Valencia. Esa es su prioridad en este momento. El juicio se la pulimenta.

¿Esa cena es, por tanto, oficial o informal? Lo ignoro, aunque esperamos que en algún momento ponga la misma diligencia en reunirse con Florentino Pérez, y le inste a que concluya las obras inacabadas de uno de los edificos más importantes del nuevo Hospital La Fe, el de los laboratorios, con el consiguiente trastorno para enfermos y profesionales que deben desplazarse de un hospital a otro, del antiguo al nuevo, continuamente.
Quizá el problema sea sólo económico. Es decir, tengo “pastuqui” para las carreras de coches que es lo que me gusta, pero no para sanidad u otros servicios sociales que necesitan los ciudadanos. ¡Es que los ciudadanos son insaciables!

Deseo sinceramente que, por el bien de todos, y por el de él mismo, este hombre deje pronto de sufrir, porque de lo contrario podría ser el próximo protagonista de “El Hundimiento”


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