domingo, 26 de junio de 2011

¡Aleluya! Ya tenemos nuevo Conseller

¿Qué nos ha dejado la semana sanitaria por estos pagos? Pues novedades. Si como novedad podemos decir del nombramiento de nuevo Conseller de Sanitat del Govern Valencià.

¿Nuevo? No tanto. El Dr. Luis Rosado, especialista en Medicina Intensiva, no es un novato en esto de la gestión sanitaria, aunque eso sí, al ser de natural discreto, estos últimos cuatro años que ha dedicado a ser gerente de la Agencia Valenciana de Salut, desde el cargo de Secretario Autonómico, ha pasado bastante desapercibido (como debe ser en un buen gestor), sobre todo frente al resplandor mediático de su jefe, el ya ex conceller Cervera.

La verdad es que, como nos ponían en la cartilla militar a los que no habíamos intervenido en ninguna guerra, “valor; se le supone”. Porque hay que tener valor, en las circunstancias económicas actuales, para hacerse cargo de la gestión política de un sector que, presumiblemente, tal y como hemos visto que ha pasado en Cataluña, va a ser de los primeros en sufrir medidas drásticas para reducir el enorme gasto sanitario y la más enorme deuda sanitaria. Y sobre todo va a necesitar mucho valor para enfrentarse de forma inmediata a la presión que están ejerciendo los proveedores sanitarios que, constituidos en Plataforma, no van a cejar en sus legítimas reclamaciones de cobrar lo que se les debe. Algo así como unos 1.200 millones de euros. Personalmente me consta su buen talante (palabra que con Zapatero se prestó mucho al cachondeo), pero que esa actitud no es suficiente para conseguir la financiación que se necesita. Porque ha llegado un momento en que las buenas palabras y las vagas promesas no son suficientes, sobre todo cuando la política del Consell es de no rebajar, por el momento, el gasto en grandes eventos.

Yo no sé qué pensará el nuevo Conseller, pero resulta difícil de tragar para los trabajadores del sector sanitario de la Comunidad valenciana, unos 60.000, que aún no han cobrado la nómina de este mes ni la paga extraordinaria., como se ha denunciado en la prensa de hoy. Sobre todo cuando durante el fin de semana han circulado los coches de Fórmula 1 por las calles de Valencia pagado religiosamente por el Gobierno Valenciano al dueño de ese circo, el inglés Bernie Eclesstone. Y eso que según el Presidente Camps, iba a salir gratis para el pueblo valenciano.

Por lo menos se va a hacer acompañar en esta dura tarea, desde la titularidad de la Secretaría Autonómica, de una persona, la Dra. García Reboll, hasta la fecha Gerente del Departamento Hospital de Xátiva, que ha demostrado ser altamente eficiente en dicha responsabilidad como lo acredita los múltiples reconocimientos recibidos desde los profesionales de la gestión sanitaria.

No quiero hacer desde aquí vaticinios infundados porque las responsabilidades correspondientes son nuevas para ambos, y no me atrevo a decir que la línea va a ser continuista con la del ex conceller Cervera por el simple hecho de haber sido su delfín estos años. Antes al contrario, creo que son personalidades muy diferentes y lo vamos a apreciar en breve. Por tanto, ¿son 100 los días de cortesía que se dan en estas circunstancias para valorar a los nuevos gestores?. Por mí, pues no va a quedar, y por tanto, a la vuelta de vacaciones hablaremos del….Gobierno.

Suerte. El pueblo valenciano lo necesita y se lo merece.

26 de junio de 2011

domingo, 19 de junio de 2011

¡Recollons con el copago sanitario!

Menuda semanita llevamos.

El domingo 17 de junio, el diario El País se despacha con un editorial titulado “Las cuentas sanitarias” en el que, después de alguna que otra contradicción, denunciada en una carta al director por José Manuel Freire y el resto de editores del Libro Blanco sobre la Sanidad de Madrid, se concluye alegremente en un alegato –uno más- a favor del copago en sanidad: O se recorta drásticamente el gasto y el modelo social, o se instaura un copago equitativo. ¡Toma del frasco, Carrasco! Y esto lo asume nada menos que El País; sin despeinarse.

Es curioso, sin embargo, que reconozca que el gasto sanitario total no es exagerado, y que se sitúa por debajo de la media de la Comunidad Europea. Asimismo reconoce que cuesta sólo un 6% del PIB (casi 2 puntos por debajo de la media de la CE). Así pues, ¿a qué viene tanta alarma? Me entristece que, en lugar de proponer medidas serias que garanticen la sostenibilidad del sistema sanitario, se entregue,, sin discutir, en brazos de lo que eufemísticamente se está denominando neoliberalismo, en lugar de llamarlo como lo que es: capitalismo salvaje. El que pueda que pague y el que no que se pudra.

Al mismo tiempo, durante la presentación de la encuesta semestral sobre la situación económica, que reúne a lo más granado de la economía de la Comunitat Valenciana, el decano del Colegio de Economistas de Valencia, Leopoldo Pons, sentencia que “el sistema sanitario no es sostenible” y, por si fuera poco, le ayuda su compadre de Alicante, Francisco Menargues con esta lindeza: “la gente considera que lo que no paga no cuesta”. Y entonces, ¡ohh lá lá!, surge de nuevo la receta milagrosa que acabará de raíz con el problema del gasto sanitario: “algún tipo de copago para evitar el uso indiscriminado”.

Pero que bien instruidos están estos señores por los responsables políticos del gobierno valenciano, para ir preparando el terreno a los recortes en derechos sociales que nos van a llover en la nueva legislatura. Al menos eso creo. Sólo así se explica la memez, con perdón, de ejemplo que dice el señor Pons que, para preconizar comportamientos individuales más eficientes, hay que convencer a la gente de que consuma menos. Tanta profundidad no puede venir de la escuela de Keynes o de la escuela de Chicago. Creo yo que viene de la escuela de Jaimito.

¿Por qué estos señores no denuncian los comportamientos de absoluto despilfarro de los gobernantes de la Comunidad Valenciana durante estos últimos años, en eventos y caprichos sin fin, que no han creado una base estructural de desarrollo económico? ¿Por qué no recomiendan controlar y perseguir el fraude fiscal, que es escandaloso, en lugar de retorcer las narices a los trabajadores y las clases menos favorecidas? ¿Por qué no trabajan con las autoridades en denunciar y acabar con la economía sumergida, que es una gigantesca estafa y un verdadero cáncer de la sociedad? ¿Por qué tanto silencio cómplice?

Miren ustedes, afamados profesionales de la economía; cuando denuncien todo lo expuesto, y den cumplida respuesta a mis preguntas, y las de muchos ciudadanos indignados, quizá me tome en serio sus comentarios. De momento considero que son, simplemente, la expresión de la voz de su amo.

Para terminar, porque no quiero extenderme demasiado, sólo un comentario. El copago, palabreja que ni siquiera existe en el diccionario de la Real Academia, no deja de ser un impuesto a la enfermedad que sólo penaliza a los que menos tienen, y a la larga puede generar más gasto que ahorro. En un reciente estudio realizado en Inglaterra (New England Journal of Medicine 2010), el efecto de aumentar el copago fue una disminución del número de consultas, con un resultado final de un aumento de los costes en 24.000 euros al año por cada 100 personas, de lo que parece deducirse que lo que se produjeron es menos visitas necesarias con un

empeoramiento de las enfermedades que acabaron produciendo ingresos que podrían haberse evitado.

Otro día, si os parece, podemos hablar de medidas “serias” para equilibrar las cuentas sanitarias y garantizar la sostenibilidad de uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.



domingo, 12 de junio de 2011

La Consellería de Sanitat valenciana quiere ahorrar

A nivel sanitario, la semana no ha sido muy prolija en noticias, pero sí que me ha llamado la atención un par de ellas publicadas en el diario Levante EMV, en las que se hace eco de la preocupación que de repente le ha entrado a la Consellería de Sanitat de la Comunitat Valenciana, por boca de su responsable económico, el Sr. Eloy Jiménez, por ahorrar. En todo: consumo energético, papel, combustibles, agua, basuras, residuos, gestión de cocinas y lavanderías de centros hospitalarios, etc.

Bienvenida sea esta inquietud de nuestros gestores después de largos años de derroche, en los que la euforia en que ha vivido la sociedad ha influido probablemente para que los gestores de lo público de esta comunidad, “ataran los perros con longanizas”, como si fueran nuevos ricos. Lamentablemente, con el dinero de todos; el de los impuestos. Por tanto apoyemos sin fisuras ese propósito tan cristiano de la enmienda después de haber reconocido públicamente los pecados.

La otra noticia relacionada es la constatación del enorme residuo sanitario que supone el papel de las recetas que se generan en la asistencia sanitaria. Más de 20.000 kilos mensuales. Nada menos que se pueden empapelar 40 campos de fútbol. Tanto exceso por un lado mientras en otros, como en Justicia, no tiene papel para trabajar. Se han cambiado los papeles.

Realmente, en la era de la tecnología, parece mentira que se siga utilizando el papel como vehículo, sobre todo después de los esfuerzos de todo tipo que han hecho los responsables políticos de la sanidad valenciana en crear “hospitales sin papeles”, y que bien se han preocupado en vender como un éxito de gestión. No creo que sea muy difícil, utilizar todo ese potencial tecnológico para que con la tarjeta del SIP o con el DNI electrónico, el paciente acuda a su farmacéutico que también está bien dotado tecnológicamente y éste le dispense la medicación oportunamente grabada en ese soporte digital.

Para todo ese ahorro, el responsable económico de la Consellería de Sanitat, apuesta por realizar auditorías energéticas en 30 hospitales para detectar las áreas de actuación.

Personalmente le voy a sugerir también que, puestos a la faena, haga auditorias que detecten la inflación de altos cargos, gestores, directores, subdirectores y demás cargos de confianza que llenan todos los centros sanitarios de la Comunidad Valenciana. Bien se han preocupado en sacar sus sueldos de las tablas salariales públicas con el recurso de denominarlos como de Alta Dirección y por lo tanto opacos al control público. Seguro que con los convenientes recortes en número de directores, el ahorro podría superar con creces esos 13 millones de euros que se pretende ahorrar en energía.

Ricardo Campos - 12 de junio de 2011