martes, 20 de abril de 2010

He soñado durante 30 años

He de reconocer que no me gusta hablar de mi. Siempre he tenido la sensación , que aún mantengo, de que no tengo nada interesante que decir o, peor aún, que lo que digo no le interesa a nadie.

En cambio, hoy voy a hacer una excepción. Me voy a permitir una licencia, ya que son muchos los amigos y amigas que, a lo largo del día, me han felicitado con motivo de mi 56 cumpleaños. Por tanto, y lo siento por el lector, me voy a hacer un regalo y voy a hablar de mi.

Mejor dicho, voy a hablar de lo que llevo ya algunos días pensando, a veces incluso en voz alta, y expresando en pequeñas dosis y de forma inconexa por escrito. Como he dicho, entre otras cosas, llevo pensando que, pese a una edad que ya empieza a ser considerable, soy un pardillo. Si señor, un pardillo, ya que sólo un pardillo es capaz de creer que vivimos en un país maravilloso que supo desembarazarse de los fantasmas y las miserias del pasado y que con generosidad a raudales por parte de las dos Españas, llegó a un compromiso y a un pacto para cerrar uno de los capítulos más dramáticos y vergonzantes de nuestra historia.

Pero no ha sido así. Soy consciente, actualmente, que simplemente he soñado. Que me he pasado más de treinta años soñando y, de repente, como en la vida real, el sueño se ha convertido en una pesadilla de las que te despiertas sobresaltado de madrugada. He soñado que vivíamos en un país que gozaba de una democracia a prueba de bomba; que el pasado no importaba y que, poco a poco, conforme las generaciones que vivieron y sobrevivieron a la maldita Guerra Civil fueran desapareciendo por ley natural, los más jóvenes irían olvidando para siempre esa tragedia.

Pero no es así; estaba equivocado. Nos han engañado gravemente; a mi y a muchos. La verdad es que a mi edad ya es para que venga alguien y me espete: ¿pero aún crees en los Reyes Magos? ¡Ricardín, despierta que ya eres mayorcito!

Si lo analizas despacio, todo lo que está pasando con la Memoria Histórica, Garzón, los jueces, etc., era previsible. Una dictadura que se instaló a sangre y fuego, y continuó matando bastantes años más después de acabada la guerra, era previsible, efectivamente, que se consolidara a lo largo de cuarenta años. ¡Cuarenta años que se dice pronto! Aquello de que está “todo atado y bien atado”, no era una frase hecha, sino una realidad. Ya se preocuparon los jerarcas del régimen fascista de Franco de educar a sus sucesores y de colocarlos en puestos claves para que, bajo el inmenso paraguas de un régimen democrático, siguieran controlando el poder fáctico de la nueva España democrática. ¡Ja! ¡Democrática! Menuda broma. El caso es que fuimos muchos los que nos lo creímos.

Para más cachondeo, se promulgó una ley de Amnistía. Pero amigo, la Ley de Amnistía era para perdonar a los pobrecitos rojos que habían osado enfrentarse durante esos años a ese plácido abuelito que nos felicitaba la Navidad desde la tele y que se pasaba la vida pescando o cazando, mientras que entre pieza y pieza firmaba alguna que otra sentencia de muerte. Sí, esa Ley se hizo para perdonar los pecados a todos esos presos sindicalistas, estudiantes, trabajadores, intelectuales, y un largo etc., que sólo querían, sin ningún ánimo de revancha, una sociedad más libre, y más culta. Como las de nuestro entorno. No se hizo para amnistiar a los que durante cuarenta años habían oprimido a esa media España derrotada en la guerra. No les hacía falta porque no se sentían responsables. Sólo eran responsables ante Dios y ante la Historia.

Pues bien, el simple hecho de intentar recuperar el cadáver de algún familiar asesinado y enterrado en alguna fosa común o en alguna cuneta, para darle una sepultura digna y cerrar definitivamente las heridas, bajo el amparo de la Ley de la Memoria Histórica, criticable por lo cicatera que resulta, hace que los herederos de Franco, desde los puestos clave que nunca han dejado de controlar, se movilicen en una nueva cruzada y comiencen de nuevo a “marcar paquete” para que quede claro de que aquí, en España, unos españoles derrotaron a otros “para siempre”.

Es absolutamente inimaginable en Alemania la existencia bajo el amparo legal del Partido Nazi. Y menos aún que ese partido pueda denunciar a un juez que investigue los crímenes realizados o inducidos por dicho Partido político. Pero como afirma el tópico, “Spain is different” y aquí no sólo es legal el Partido que apoyó y medró al amparo del golpe militar, la Falange, sino que además consigue con la complicidad “de los de siempre” sentar en el banquillo al juez que intenta investigar sus crímenes y cerrar definitivamente este desgraciado y trágico capítulo de nuestra historia reciente.

Como he dicho al principio, he estado soñando, aunque desde luego, a partir de ahora, voy a intentar estar más despierto y soñar menos, porque el despertar está siendo muy duro.

Ya está, ya me he hecho mi regalo de cumpleaños.

Gracias a todos y todas los que os habéis acordado de mí.



4 comentarios:

  1. Hola Ricardo, no quería irme a dormir sin felicitarte otra vez. Hemos celebrado tu cumpleaños hoy 3 o 4 veces y nos hemos hecho regalos mutuos...
    Solo decirte que te quiero mucho y que éste es uno de los escritos tuyos mas sentidos, reales y bien escritos ,y que suscribo al 100 por 100.
    TAEMA.
    Mireya.

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  2. Felicidades Ricardo, y tenemos que seguir soñando en una sociedad mejor, y mientras nos ocupamos de la realidad e intentamos cambiarla. Te deseo muchos sueños más.

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  3. Felicidades Ricardo, por partida doble, por cumplir años y por haber guardado tu sueño durante tanto tiempo a pesar de las "inclemencias".
    Aunque tus letras delatan tu inconformismo inteligente...
    Un saludo
    Doria.

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  4. Felicidades amigo, aunque sea con retraso . Eres el mejor.

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