jueves, 10 de diciembre de 2009

A céntimo la miradita

Estoy un poco más allá de los perendengues de tanta manipulación alrededor de los llamados 'derechos de autor'. Nunca estuve de acuerdo, ni lo estaré jamas, con que se me trate de presunto delincuente o 'pirata informático' y que, por consiguiente, se me cobre más dinero del que realmente vale por todo aquel producto informático que, incluso remotamente, pudiera servir para copiar o reproducir cualquier obra, de cualquier tipo, creada por el hombre. Llámese música, pintura, fotografía, literatura, etc. Las películas que filmo, edito y grabo personalmente en un soporte informático son creación mía. ¿debo pagar por eso a terceras personas?

Además, estos días, hemos asistido al espectáculo del pulso mantenido entre representantes de nuestro gobierno y expertos en Internet acerca de la posibilidad de cerrar páginas web alegremente desde los poderes públicos por la simple sospecha de estar ofreciendo acceso a dichas creaciones humanas y, aparentemente, sin necesidad de una orden judicial.
Me parece estupendo que un creador reciba unos emolumentos que le permitan vivir holgadamente y de esa forma continuar con su labor creativa, pero de eso a estar etérnamente cobrando, me da la sensación de que estamos ante algo semejante a una autopista de peaje en la cual, el constructor, se pasa cobrando por transitar por ella, eternamente. No me imagino yo que, por poner un ejemplo, el arquitecto Calatrava tenga que recibir un tanto cada vez que algún peatón cruza un puente construido por él.

Puestos así, y ya que de obras de arte se trata, entiendo que mi trabajo, concretamente el quirúrgico, es una obra de arte y que cada vez que opero y le devuelvo la vista a algún paciente que la ha perdido, a partir de ese momento debería cobrar, por ejemplo un céntimo de euro, cada vez que esa persona abre los ojos por la mañana y disfruta de la obra de arte que he realizado en sus ojos. ¿Por qué no?

Como diría un buen amigo mío, sudamericano, déjense ya de güevonadas

1 comentario:

  1. Bravo Ricardo. He llegado a tu blog por casualidad y me he entretenido leyendo tu comentario. Soy bailarina, y ahora que enseño danza, no cobro por lo que bailé o coreografié hace años. Es indignante la impunidad con la que se gestionan los derechos de autor.

    ResponderEliminar