miércoles, 16 de septiembre de 2009

Decepción

















He de reconocer que me siento decepcionado desde esta mañana, cuando he visto la foto que acompaña al artículo de prensa que relata la visita institucional de la Ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, al Presidente Camps para tratar acerca de la Gripe A.
La decepción es la ausencia en la misma de....¿lo adivinan? Sí. Ella. La combativa alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. La misma que hace escasamente unos días solicitaba con enorme estruendo y vehemencia la dimisión de esta ministra porque, según ella, había creado "una epidemia de miedo con la gripe A". ¡Lástima con el juego que da!
¿A qué obedece esta ausencia? Es extraño, ya que la alcaldesa Barberá es de las que no se pierde ni un acto en el que aparece cualquier político próximo a uno de sus demonios preferidos, el Presidente Zapatero, el "Maligno", el enemigo público número uno del pueblo valenciano cuyo único delito es "OfrendarNuevasGloriasaEspaña". Es extraño, digo, porque la alcaldesa aprovecha estos actos institucionales, y no sólo los mítines, para fustigar dialécticamente a cualquier visitante de la meseta socialista, aunque venga figuradamente con un "pan bajo el brazo".
Pudiera ser que, ahora que se ha conseguido en palabras del propio Camps una coincidencia total en la colaboración de todas las Comunidades Autónomas, no sea políticamente correcto exponerse a escuchar nuevamente una barbaridad del calibre mencionado. Conociendo la bravura del personaje, no creo que haya sido por la verguenza de encontrarse cara a cara a la ministra y tener que pedirle excusas por el exabrupto.
Más bien creo que desde el Consell "la han escondido"

domingo, 6 de septiembre de 2009

Un poco de seriedad, alcaldesa Barberá

Es impresionante comprobar cómo el sentirse arropado por la pasión de las masas, convenientemente caldeadas con anterioridad, hace que algunos personajes como la Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, pierda los papeles y olvide que representa a todos los valencianos y valencianas de la ciudad que gobierna, y no sólo a los que le votan. Sólo en el calor de ese ambiente, se explica la barbaridad que soltó la otra noche, en la cena-mítin de la plaza de toros de Valencia con militantes del Partido Popular, cuando pidió la dimisión de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, por crear "una epidemia de miedo con la gripe A".
Me parece lamentable, triste y patético que la dirección del PP haya decidido politizar un asunto como este y que ningún representante cualificado de dicho partido haya salido a enmendarle la plana a la señora Barberá.
En un momento especialmente preocupante por las imprevisibles consecuencias que puede tener una pandemia de gripe A, es motivo de tranquilidad y, porque no decirlo de orgullo, que por primera vez, desde que la asistencia sanitaria está completamente transferida a las Comunidades Autónomas, todos sus máximos representantes y responsables, han conseguido superar las legítimas diferencias políticas y alcanzar por unanimidad un acuerdo histórico, para trabajar juntos y sin fisuras contra este problema de Salud Pública.
Declaraciones como estas, me parecen irresponsables, se hagan donde se hagan, porque además de alarma social, ponen en entredicho la labor de sus propios compañeros de partido, que como Consejeros de Sanidad de las Comunidades Autónomas donde gobierna el PP, están respaldando con su actitud responsable al Ministerio de Sanidad del Gobierno de España en este grave asunto.
Espero que al menos, el más próximo, el Conseller Manuel Cervera, le haya hecho una "escuchita" en la que le haya pedido que no diga más barbaridades.