miércoles, 8 de julio de 2009

Un día muy triste

Todas las personas, a lo largo de su existencia, tienen momento felices que dejan huella, pero también momentos tristes que no se olvidan jamás.

Ayer viví uno de esos momentos tristes y amargos que, abuen seguro, permanecerá en mi alma el resto de mi vida. Ayer me despedí de mi amiga Lola, la mujer de Arturo, de Arturín, mi amigo de siempre. La fatalidad quiso que, en lo mejor de la vida, cuando una persona empieza a disfrutar y recoger el fruto de los años de trabajo y sacrificio, con la serenidad que da la madurez, nos dejara huérfanos de su presencia.

¿La causa? La dejo a la imaginazación de los lectores. Pero quiero aprovechar este pequeño homenaje a su persona para dejar en el aire una reflexión acerca del momento que nos ha tocado vivir. Un momento en que, por la presión mediática, y la sociedad del "todo vale", las personas están sometidas diariamente a un bombardeo que te dice que es absurdo hacer sacrificios, pequeños sacrificios, para alcanzar unos cánones.

Ya no vale decirle a los hijos estudia una carrera, porque ellos mismos ven que después del enorme sacrificio que supone estudiar, si tienen suerte, y consiguen un trabajo, no alcanzan a ganar ni siquiera mil euros. Prefieren dar patadas a un balón o apuntarse al Gran Hermano, con lo que igual se hacen millonarios. Por no hablar de los padres que regalan a sus hijos paquetes quirúrgicos cuando alcanzan la mayoría de edad.

El que tenga entendederas que saque sus conclusiones.

Lolita, descansa en paz


4 comentarios:

  1. Me sumo aunque de manera anónima a este homenaje tan sentido y triste, creo que no es justo el desdén de nuetras conclusiones,acabamos con trabajo por cumplir en esta vida y no se nos dan las oprtunidades oportunas ni merecidas ante todo.
    Saludos.
    Nyma.

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  2. A veces, hay que conformarse con el amor y la libertad de pensamiento.
    Una vez mi padre me dijo: -"Hija, la libertad de pensamiento, es lo único que será verdaderamente tuyo y nadie te la podrá arrebatar, lucha por ella". A esto, yo añado, la libertad de amar a quien tú quieras. Aunque no te correspondan. Amigo Ricardo, tu amor hacia los amigos, no tiene precio. La libertad de poder hacerlo, merece la pena.
    No perdamos las esperanza.

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  3. Me sumo al dolor de Ricardo, su amigo, Arturo su pareja y Alicia y Jose, sus hijos que perdieron a Lola por una fatalidad del destino que hizo que nos dejara para siempre.
    Un beso Lola. Mireya Prieto

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  4. "Esa rubia, pequeñita.. de ojos impresionantes que siempre estaba riendo y contagiando su alegría a cuantos estábamos a su alrededor... esa eterna niña seguirá viva en nosotros Ricardo, y en cada uno de los que tuvimos la suerte de compartir un minuto con ella.
    Viva Lola, Viva mi mami!!!!"

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