domingo, 10 de mayo de 2009

Misión cumplida

Desde que ví publicada esta foto, no ha dejado de perseguirme una sensación inquietante. Ignoraba por qué. 
He de reconocer que he estado unos días asomándome al ordenador, casi como un furtivo, intentando averiguar la causa de mi inquietud. Hoy, por fin, creo que he dado con la clave, y es la actitud "servil", y no sólo de simple respeto, hacia la persona del Arzobispo de Valencia, Monseñor Osoro, y la Institución que éste representa.
Hay que ver con que actitud se inclina, o doblega,  el Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, ante este personaje, que mantiene una postura gallarda y enhiesta, propia del que se sabe dominador de la situación y dueño de personas y voluntades. Se nota que el Presidente Camps, es persona acostumbrada a rendir cuentas ante ese poder, que dice que no es de este mundo, pero al que aquel mima y cuida hasta lo indecible (ver, o mejor dicho, escudriñar en los Presupuestos de la Generalitat Valenciana).
Y además, para que sea notorio, ante testigos, muy sonrientes todos ellos, quizá debido a la tranquilidad que les produce el poder seguir gozando de esos privilegios y "pequeñas dádivas", mientras este "siervo" de la Iglesia controle el dinero que proviene de los impuestos de todos los valencianos, creyentes y, lo que es peor, no creyentes. En el fondo están pensando: "no te preocupes hijo mío, que todos los púlpitos están a tu disposición"
Amén

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