jueves, 12 de febrero de 2009

Menudas caras. Pareix un soterrar

La familia quiere pelearse en la intimidad

LUCÍA MÉNDEZ

Imagínemonos que le enseñamos esta foto a alguien que no haya seguido la actualidad de los últimos días. ¿En qué contexto se tomó la instantánea? Por las caras, pueden estar en un funeral, aunque los trajes rojos de Rita Barberá y Ana Mato descartan esta posibilidad. Tal vez guarden un minuto de silencio por alguna desgracia.

No parece porque Mariano Rajoy está hablando y los periodistas están tomando nota. Observénles fijamente. Todos han posado con cara de poema trágico. Ana Mato parece una estampa de santa sufriente. Javier Arenas tiene la cara de preocupación que se le pone a uno cuando no ve las cosas claras y está pensando en cómo salir del atolladero.


María Dolores de Cospedal parece estar enjugando una lágrima. Soraya Sáenz de Santamaría nos mira con ojos asustados de ¿dónde me he metido?. Federico Trillo exhibe gravedad jurídica. Francisco Camps posa con aire de personaje de El Greco. Esperanza Aguirre pone el gesto de "me estoy mordiendo la lengua".

Por cierto, ¿la que está entre Camps y Luisa Fernanda Rudi es Ana Botella? Sí, señor, la misma. Se ha situado entre la plana mayor del PP -dato importante-, pero mirando de lado, con una mueca en la que se aprecia que no está contenta. Nadie lo estaría en su lugar. Cada día, se tiene que comer las fotos e imágenes de los detenidos por corrupción en la boda de su hija en El Escorial.

La vida sale al encuentro a veces en forma de pesadilla. ¿Y qué me dicen del rostro de Alberto Ruiz-Gallardón? Entre niño malo con un berrinche porque le han quitado un juguete y persona mayor que pone cara seria para subrayar la gravedad del momento. Si me apuran, es Mariano Rajoy el más entonado, el que tiene mejor aspecto. Y Rita Barberá, claro, ¿qué haríamos sin la jovialidad de Rita?

Los de la fila de atrás sí que tienen cara de funeral. Asistimos a la escenificación del cierre de filas del PP. Aunque no se fíen de las apariencias, ni de los cierres de filas. Se trata de defenderse del enemigo exterior. Ellos y ellas prefieren seguir pegándose tranquilamente en la intimidad para que todo quede en casa.

5 comentarios:

  1. Son zombies. Pero ellos todavía no lo saben.

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  2. Hola Ricardo. Encantado de saludarte. Ya veo que eres médico como Ramón. A ver si le hacéis un chequeo a fondo a estos peperos, ya que yo creo que tienen que tener algún pinzamiento en el cerebro, o algo similar. Efectivamente tenían en la foto una cara de alegría de la ostia. Hay difuntos con mejor aspecto. Saludos: Rafa.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Ricardo he eliminado el comentario porque te lo había enviado dos veces. Perdona y saludos

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  5. Os habeis fijado que casi todos miran de reojo, como si estubieran vigilando al vecino...por si les joden la cartera, menuda panda de sinverguenzas.
    Un saludo.
    Agustin

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